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Hay noches que se quedan grabadas.
El 28 de febrero conduje el 6è Sopar de la Lluna, en el Hotel Melià de Sitges. Una velada solidaria que coincidía con el Día Internacional de las Enfermedades Minoritarias y que este año dedicamos íntegramente al Sarcoma de Ewing.
Y toda la luz de la luna la pusimos ahí.
El Sarcoma de Ewing es un cáncer que afecta principalmente a niños y adolescentes. No se puede prevenir. No hay forma de anticiparlo ni de esquivarlo. Lo que sí podemos hacer —lo único que podemos hacer— es investigar, acompañar y recaudar. Porque cada euro cuenta. Porque en esto, todo lo que se pueda recaudar es poco.
Esa es la razón de ser del Sopar de la Lluna. Y por eso, cuando me invitan a conducirlo, no lo dudo.
Fue una gala llena de valores, de mensajes, de actuaciones. Una velada construida para poner mucha luz sobre algo que demasiadas veces queda en la sombra: las enfermedades minoritarias, las familias que las viven, las investigadoras e investigadores que trabajan sin parar para encontrar respuestas.
Yo estuve para sumar mi granito de arena. Para empujar un poco más. Porque creo firmemente que el micrófono tiene que estar al servicio de causas como esta. Y porque cada paso cuenta.
Gracias a quienes estuvisteis esa noche en Sitges. A quienes comprasteis vuestra entrada sabiendo que era mucho más que una cena. A quienes actuasteis, organizasteis, colaborasteis.
Si quieres apoyar la investigación del SJD, puedes hacerlo aquí: colabora.sjdrecerca.org
Y si buscas una presentadora que ponga su voz donde importa, aquí estoy.







